Libella





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Armando Alanís Pulido

Armando Alanís Pulido (Monterrey, N.L., 1969) fue becario del centro de escritores en Nuevo León, en el periodo 1994-1995 y vocal en el área de literatura del Consejo para la Cultura de Nuevo León. Funda-dor y coordinador del grupo Acción poética. En 1998 recibió el Premio nacional de poesía joven “Ubaldo Ramos”. Ha publicado los libros de poesía: Carrusel (edición de autor, 1993), Todo lo que diga puede ser usado en mi contra (Oficio ediciones, 1995), Ligeras sospechas (gobierno del estado de Coahuila, 1995), Saltos en la luna (Pasto verde, 1996), Gritar por poder gritar (Mantis editores, 1997), Descorazonamiento y fatiga (La hoja murmurante,1998), Los delicados escombros (Fondo Editorial Tierra Adentro, 1998), La tristeza es un somnífero interesante (Verdehalago, 1999), Náufrago cantando un himno urbano (versión bilingüe, traducción al francés de Françoise Roy; Écrits des Forges y Mantis editores, 2001) y Combustión espontánea (Mantis editores 2003).


UN HOMBRE LE GRITA A LAS NUBES







Tal vez repasa la ruta de un pájaro, o quiere que llueva


tal vez sostiene una conversación común


tal vez le reclama algo a Dios o a la tecnología


tal vez se sacude espectros


tal vez posa para un poema.






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LA CIUDAD SUSPENDIDA DEL CIELO COMO UN FRUTO







Pienso en los árboles y en todo lo que estos convocan,


y es que nada más perfecto para explicar con un zoom a


la ciudad.



Zoom y un pequeño bosque —en realidad es un parque con algunos árboles—.



Zoom y luego solo un árbol —miremos sus ramas—.


Zoom y luego un pájaro que picotea el fruto.



¿Quién no ha encontrado la dulce sustancia en el fruto, en el fruto que es el equilibrio del árbol que sostiene el suelo por donde caminamos?








Homenaje a Pedro Garfias



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DIBUJA UN PÁJARO Y ÉCHALO A VOLAR







Porque el vuelo se contagia y en el aire un laberinto...


Porque desde el suelo —andén de la odisea— lo que nos detiene, lo que nos ancla, tiene un parentesco.


Alzar la vista es el instante previo al asedio del mundo.







Para José Javier Villarreal