les grands chasseurs plongent en piqué
des fous
au ciel quelques œufs
quelques carcasses perdues noyées
étang mirage d’une eau pure
l’odeur du sang file plein nord
âcre et froide dans chacun des becs blancs
l’odeur bat la cadence des montagnes
autour de nous
dans le dessin sur la toile s’agrippent les os
et des petits insectes marins
oublieux
nous apprenons à garder les yeux ouverts
dans ce brouillard verdâtre
à comprimer nos poumons
oublier nous aussi
los grandes cazadores se abisman en picada
locos
en el cielo algunos huevos
algunos caparazones perdidos se ahogan
estanque espejismo de agua pura
el aroma de la sangre fluye en pleno norte
acre y frío en cada uno de los picos blancos
el aroma golpea la cadencia de las montañas
que nos circundan
en el dibujo sobre la tela se sujetan los huesos
y pequeños insectos marinos
desmemoriados
aprendemos a mantener los ojos abiertos
en esta neblina verdusca
a contener nuestros pulmones
deberíamos olvidar también nosotros
tu racontes le chant des fenêtres
et des détails se joignent au réel
de la chambre
la violence de l’oiseau de proie appartient
à l’éclat du soleil
et l’envol
à l’impatience de nos mains
notre déraison jointe aux jours de pluie
d’averses froides
tes lèvres abordant aux miennes
nos mains nouées par ce sommeil millénaire
et quelques habitudes
les premières à mourir
relatas el canto de las ventanas
y los detalles se suman a lo real
de la estancia
la violencia del ave de rapiña se asemeja
al destello del sol
y el vuelo
a la impaciencia de nuestras manos
nuestra locura se enlaza a los días de lluvia
de fríos aguaceros
tus labios acercándose a los míos
nuestras manos atadas por este sueño milenario
y algunas costumbres
las primeras en morir