Libella





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Patricia Medina


Patricia Medina (Guadalajara, Jalisco, 1947) es presidenta y fundadora de la Asociación de Autores de Occidente y directora de Literalia editores. Periodista cultural, dramaturga, cuen-tista y formadora de nuevas generaciones de escritores en Jalisco, ha recibido numerosos reconocimientos, entre los que sobresalen los premios nacionales de poesía “Alfonso Reyes” 1991, “Efraín Huerta” 2001, “Ramón López Velarde” 2003, el Premio internacional de poesía “Nicolás Guillén” 2002 y el Premio Jalisco en Letras en 2006. Autora de los cuadernos y libros de poesía Mi palabra, Avatares, Trayectoria del ser, La memo-ria era hoy, Fronteras de cristal, Trópicos funda-mentales, Azúcar limpio, Lo mismo en pan y flor, Tras tornar, Los quehaceres de la carne, Novela en verde y gris, Vocación de otoño, Zagas, Caudas, La noche que dura, Avutardas, Recanto y de la novela Contracorriente.


10


Dejo la cama del amor.

Mi madre me lo dijo, pero entender es tarde.

Tengo una rosa, un muñeco de paja.

Dejo la casa donde he sido huésped.

Hay voces que me llaman

qué ardor donde sus dedos me tocaron

qué sin sentido el dedo acusador.

Dejo la culpa de culparme rota

saco mis pies del continente oscuro

mi cabeza del gueto

dejo mis talismanes rezurcidos.

Ligera, sí

nada que abrevie el paso

dejo la media muerte

ya regresé sus labios

ya desocupo mi corazón.

De vuelta en el capullo

seré gusano que hila.

9


Te rebautizo. Mírame.

Te nombro. Llámame.

Olvídate del vidrio

comerás de mis manos

la misma hierba amarga.

Si me quieres prisión

quema tu casa

cava con las uñas

pasa por esta orilla de geranios.

Te lavarás el pubis

con tu tela de araña.

Te llamabas viajera

y nada más que mi piel

podía salvarte.

Ya no soy más el humo

y solamente tú

sabes que existo.

8


De ti, el que quiso volar

volcarse desde el pico

el diosadicto de las quinientas noches

¿qué hay?

que expatrias de mis fuentes tus hervores

tus manos deshiladas de mis nidos

la cruz de mi costado.

De ti

la cama consumida

la renuncia al altar donde yacemos

desde el cuervo que fuiste

y no querías

¿Qué es, que no se queda, di?

¿Sonambulismo?

¿Que vas a reclamar?

¿Engaño de los fuegos?

¿Qué harás contra las noches homicidas

en cerrado concilio con tu carne?

En un borrón del tiempo

de ti

mejor es no indagar

lo que te hace.