Mi limonero, ése que dije
a contra brisa
antes de callar
está enfermo
Una costra café como la desolación
cubre su tronco, ramas y espinas
Qué seres mínimos viven de su savia
Lentamente
como el hombre herido
ve su sangre
dejar el cuerpo para darle un halo
caen las hojas de mi limonero
Más allá de su plaga
quizá lo mate
mi silencio.
El limonero, la niña, el pez, la lluvia
me llaman
como el imán a las esquirlas
como un dolor
de avenidas sin puentes
sin un sitio donde cruzar
la cara de un espejo
que no me reconoce
La lluvia dice de la tristeza
en el matraz
que une y separa y no toca
la soledad de los átomos
El pez dice que diga
que en el zumo de la luna
bebe conmigo en su seno
la eternidad
La niña
con sus silencios de agua
dice que diga a gotas
la savia del ocaso
y los albores
Y el limonero dice
que diga y dice
verde
para el futuro de mis ojos